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LAS MUJERES EN EL ACCESO, USO Y CONTROL DE LOS RECURSOS NATURALES
Reflexión desde un enfoque de desarrollo sustentable y género sobre los aspectos legales y culturales que propician la limitación de las mujeres en el uso, acceso y control de los recursos naturales.
El paradigma del desarrollo sustentable cuestiona las relaciones que los seres humanos mantienen con la naturaleza y las relaciones sociales que se presentan en los diversos contextos culturales y de desarrollo, incluyendo las dinámicas establecidas entre los hombres y las mujeres.
Un elemento que permite identificar las formas que adoptan las relaciones de hombres y mujeres con la naturaleza es la división del trabajo.
En las zonas rurales, las mujeres realizan labores domésticas combinadas con productivas. Las primeras son aquellas que tienen que ver con la atención a la familia, como la preparación de alimentos, la limpieza de la casa, el cuidado de losenfermos, etc.; las segundas se encuentran relacionadas con actividadesartesanales, el cultivo de la parcela y el cuidado de animales. Los hombres únicamente llevan a cabo funciones productivas.
Doña Cecilia Xicalhua Cotlame, indígena nahuade la región de la sierra de Zongolica en el estadode Veracruz, nos relata un día de trabajo en época de cosecha del café:
"Me despierto a las cuatro de la mañana para preparar el nixtamal, la comida, echar tortillas y dar de comer a mis animalitos. A las ocho acudo a la finca para el corte del café, regreso a mi casa como a las seis de la tarde; en el caminorecojo leña para mi fogón y hierbas para mis enfermos (es médica tradicional). Al llegar a mi casa voy a traer agua; doy de comer a mi marido y a los hijosque me quedan; lavo trastes y ropa; limpio la casa. Me duermo como a las 11 dela noche... En la época que no hay café, trabajo en mi parcela para cosechar elmaíz".
La división del trabajo en las unidades familiares -basada en la creencia social de lo que deben ser y hacer los hombres y las mujeres- ha propiciado inequidad y formasdiferenciadas en las que las mujeres y los hombres se relacionan con la naturaleza y benefician de ella.
Observar las relaciones de género y medio ambiente, combinadas con categorías como edad,clase social y etnia, es útil para conocer las oportunidades de las personas enel acceso, uso y control –toma de decisiones- de los recursos naturales.
El deterioro ambiental y la pérdida de biodiversidad afectan el espacio físico sobre el quedurante siglos, se ha sustentado y reproducido la vida cotidiana e identidad cultural de las y los campesinos e indígenas y, al mismo tiempo, alteran sus saberes y relaciones con el entorno natural como son susinterpretaciones acerca de la naturaleza, técnicas de conservación y tecnologías, entre otros aspectos, ocasionando con ello una clara pérdida decontrol sobre los recursos naturales.
La degradación del ambiente aumenta la vulnerabilidad de lasmujeres ante la pobreza y lesiona su vida cotidiana. La pérdida y deterioro delos recursos naturales menoscaba los niveles y variedad productiva; agota lafertilidad del suelo, disminuye el abasto de agua, alimentos, medicinas naturales y combustible, lo que multiplica en tiempo y esfuerzo las jornadas detrabajo doméstico y productivo y obstaculiza la búsqueda de ingresos o de alternativas de desarrollo personal, familiar y comunitario.
Esa situación afecta todavía más a las mujeres porque enfrentan la pobreza en mayor desventaja por el limitado e inequitativoacceso a los recursos productivos y tecnológicos, a la propiedad de bienes, ala disponibilidad de fuentes de financiamiento, a la asesoría técnica y a lacapacitación, a la información sobre mercados, canales de comercialización,procedimientos organizativos y de acercamiento a los programas de desarrollo y, evidentemente, a la participación en los órganos de decisión comunitaria ysocial.
Existen elementos jurídicos que se conjugan con los aspectos culturales y socioeconómicos que han limitado el acceso de las mujeres a los recursos y beneficios del desarrollo, y originan situaciones de exclusión.
El artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe ladiscriminación; el cuarto, reconoce la igualdad de la mujer. Sin embargo, las modificaciones realizadas en 1992 al artículo 27 constitucional, han afectado a las mujeres rurales en el sentido de limitar sus derechos familiares y sobreponer los derechos individuales de quien posee la parcela ejidal.
En la actualidad existen acuerdos y tratados internacionales, firmados por México enel marco de la Organización de la Naciones Unidas, tales como el Convenio Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y laAgenda 21. En esta última se establece la necesidad de generar cambios paraeliminar los obstáculos jurídicos, administrativos, sociales, económicos yculturales que impiden la plena participación de la mujer en el desarrollo sustentable.
Estos tratadosy acuerdos alientan la generación de propuestas que estén orientadas a superarla falta de oportunidades en el acceso de las mujeres al uso y control de los recursos naturales, lo cual se vincula básicamente al derecho y a la posibilidad real de las mujeres a detentar la propiedad de los recursos.
Por tanto es necesario buscar las estrategias que garanticen lo anterior. Una de ellas es proponerpolíticas públicas que permitan que las mujeres desarrollen una mayor capacidadpara tomar decisiones relacionadas con el medio ambiente.
Otro elemento es el diseño de programas y proyectos con perspectiva de género, que favorezcan el reconocimiento de lascondiciones de vida de las mujeres y de los sistemas de género, de acuerdo alcontexto social al que pertenezcan. Esto permitirá identificar las expresionesde la inequidad imputables al género, como la desigualdad en el acceso a los recursos.
No es posible lograr el desarrollo sustentable si no se considera el factor de género. Incluirlo permitirá la instrumentación de acciones con un enfoque de equidad, que permitan dar una respuesta integral a los problemas ambientales.